Bailar de cine (Festival de Venecia)

viernes, 4 de septiembre de 2009 - 1 Comentarios

En cierta ocasión Frank Zappa no pudo por menos que poner al periodista que le entrevistaba en una fea situación. El músico no entendía cómo se podía escribir de música. "¿Acaso es posible bailar de arquitectura?", le soltó el entrevistado al intrépido reportero de, posiblemente, la concienzuda revista 'Rolling Stone'. En definitiva, la duda es cómo relacionar mundos perfectamente inconmensurables. Y ya que estamos en un festival de cine, se nos ocurre una pregunta similar: ¿cuál es la manera correcta de adaptar una novela a la pantalla? La cuestión viene a cuento de 'The road' (pincha aquí para ver el trailer) o, si se prefiere, 'La carretera', la novela de Cormac McCarthy (sí, el mismo de 'No es país para viejos'). Hoy mismo, por fin, vio la luz la esperada adaptación del director John Hillcoat con Viggo Mortensen de protagonista. Los que hayan leído esta obra maestra de la literatura contemporánea saben de lo que hablaba Zappa.

El escritor construye la perfecta geografía del Apocalipsis. Y lo hace a martillazos. Brutal. Sin retóricas, sin adjetivos. Todo discurre a media voz. Se diría incluso que es la primera novela muda de la historia. Conversaciones intrascendentes, descripciones libres de calificativos. Ni noticia de eso tan enmohecido (y español) que es la emoción metafórica. Lo cursi, vamos. El lector es literalmente invitado a construir él mismo lo que el escritor simplemente deja fuera de campo. Inolvidable el aroma de los cuerpos mutilados. Y en ésas, que llega la película.

La estrategia del director es no inmiscuirse, dejar respirar sobre la pantalla a la letra impresa. Bien. La historia es apenas traicionada y la fotografía del español Javier Aguirresarobe en uno de sus mejores trabajos ayuda a crear una de las sensaciones más poderosas del libro: lo que ocurre es posible, puede suceder mañana mismo. No en balde, en realidad no se trata más que de una historia de amor ("La más difícil de contar con la que me he encontrado nunca", afirma Mortensen).

Sin embargo, la comparación (caso de que sea pertinente) no se soporta. La película, en efecto, reconstruye fiel el argumento que, en palabras del director, "no trata del fin del mundo sino de las cosas que importan: los niños, la comida y el azul del cielo". Correcta, fiel y, quizá, demasiado respetuosa con la novela, 'The road' alterna momentos de una delicadeza que abrasa con lirismos algo pedestres. Bien es cierto que la contenida y brillante interpretación, cerca del monólogo, de Viggo Mortensen acierta a dar con la clave de bóveda. Pero no, hace falta más para alcanzar el negro profundo de la tinta.

Y mientras, seguiremos bailando con la arquitectura, que, en definitiva, es lo que parece hacer Todd Solondz en 'Life during wartime', la segunda película a competición del día.


Él, eso sí, lo tiene más fácil: se limita, cosas de la autoestima, a adaptarse a sí mismo. Tal cual. El 'enfant' más terrible que ha dado Nueva Jersey propone ahora una suerte de relectura, continuación o, simplemente, variación de 'Happinness'. La misma familia, o lo que sea, de entonces, idéntica confusión, diferentes actores. "Me gusta retocar las cosas, verlas desde un nuevo ángulo", dice el director. Es decir, fiel a sí mismo y a su filmografía, se entretiene de nuevo con 'Palíndromos'.

A vueltas con el olvido, el perdón, la pederastia y la vida en la Florida soleada, Solondz vuelve a escarbar en la naturaleza fundamentalmente triste de la comedia. Y cuando decimos vuelve, lo decimos de forma literal. De hecho, no se ha movido. Una fotografía esencial, transparente y brillante (enorme Ed Lachman) ayuda esta vez a los subrayados. Toda la cinta es, por así decirlo, un curioso ejercicio de repetición para desembarazarse de lo accesorio y olvidarse de lo esencial. ¡Cuidado!, ¡qué nos quedamos sin nada! En efecto, ése es el peligro: la nada estructural, el vacío argumental. Y llegados a este punto, el mareo. Bello homenaje a sí mismo. Una belleza que desasosiega, hiere y hace reír. Pero, ¿puede explicar alguien de qué coño nos estamos riendo? Solondz es así. Buen baile.

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1 comentarios:

quillo_3 dijo...

John Hillcoat, es el director además de La propuesta, una película del oeste no al uso ambientada en los primeros años de Australia, con una fotografía impresionante de los territorios aborígenes... tengo muchas esperanzas puestas en esta película y si como dice ha sido fiel al libro al 100%, Viggo es como siempre Viggo y la fotografía corre a cargo del maestro Aguirresarobe (¿recordais la gran fotografía de Los Otros?) preparaos para una película sobresaliente!!! El libro es acojonante, perturbador, enquistado y descorazonador... pero lleno de amor y esperanza... uno de los mejores libros que he leido en mi vida!!!